El lunes 28 de abril de 2025, a las 12:33 del mediodía, la red eléctrica peninsular española colapsó. En menos de cinco segundos, unos 60 GW de generación desaparecieron del sistema. Diez horas después, la mayoría de los hogares tenía corriente de nuevo. Los que tenían un hogar inteligente vivieron algo interesante: descubrieron exactamente qué parte de su sistema valía de verdad y qué parte era decorativa.
Este artículo es un análisis de lo que ocurrió, lo que sobrevivió y lo que no, y qué medidas concretas tienen sentido si quieres que tu casa funcione razonablemente bien la próxima vez que ocurra algo así.
Lo que pasó con los sistemas domóticos el 28A
Lo que dejó de funcionar inmediatamente
Cualquier dispositivo que dependía de corriente de red o de internet quedó inutilizado en los primeros segundos:
- Altavoces inteligentes (Echo, Google Nest, HomePod): sin corriente, sin función.
- Dispositivos cloud (enchufes Tapo, bombillas Govee, cámaras Reolink): sin corriente primero, sin internet después aunque hubiera corriente de emergencia.
- Routers y hubs WiFi: la mayoría sin SAI, caídos en los primeros minutos.
- Cámaras de seguridad sin batería propia: negras. Justo cuando más podrían importar.
- Cerraduras inteligentes con batería propia (Nuki, Tedee): siguieron funcionando con Bluetooth local. La llave física también, obviamente.
Lo que sobrevivió con infraestructura correcta
Los hogares con Home Assistant local y coordinador Zigbee con alimentación de emergencia (SAI o batería) mantuvieron funcionalidad básica:
- Automatizaciones locales que no dependían de internet siguieron ejecutándose.
- Sensores Zigbee alimentados por pilas siguieron enviando datos al coordinador.
- Actuadores conectados a circuitos con SAI (iluminación de emergencia, por ejemplo) respondían a comandos locales.
- El dashboard de Home Assistant era accesible desde la red local WiFi (si el router tenía SAI).
El mapa de dependencias que el 28A dejó en evidencia
El apagón reveló tres capas de dependencia que normalmente son invisibles:
Capa 1 — Corriente de red: todo dispositivo sin batería cae instantáneamente. Los más críticos: el router, el hub domótico y el NAS si lo tienes.
Capa 2 — Internet: dispositivos con batería o SAI que funcionan pero no tienen conectividad externa. Cámaras que graban localmente siguen grabando. Dispositivos que solo funcionan con cloud (Tapo sin modo local, Govee sin servidor, Amazon Ring) quedan ciegos.
Capa 3 — Servicios externos: incluso con corriente e internet, los servicios de terceros pueden estar caídos. El 28A colapsó parcialmente las CDN de varios fabricantes de domótica porque toda España intentó reconectar sus dispositivos al mismo tiempo.
Qué medidas concretas tienen sentido
Nivel básico: proteger el router (coste ~50-80€)
El router es el cuello de botella de todo el sistema. Sin él, los dispositivos WiFi son islas. Un SAI de gama básica (~50-80€, 300-600 VA) conectado al router y al hub domótico da entre 1 y 4 horas de autonomía según el consumo. Para un apagón de pocas horas, es suficiente.
Marcas con buena relación calidad-precio para uso doméstico: APC Back-UPS (series BE y BX), Salicru, Conceptronic. Busca modelos con toma de corriente protegida y conexión USB para apagado controlado del NAS si lo tienes.
Nivel medio: independencia energética para el hub (coste 0€ adicional si tienes HA)
Si usas Home Assistant con coordinador Zigbee, la gran mayoría de automatizaciones no necesitan internet. Lo que sí necesitan es que el servidor de HA tenga corriente. Un Raspberry Pi 4 consume ~5W en carga normal: una powerbank de 20.000 mAh (~20€) puede alimentarlo durante 15-20 horas.
La configuración de HA «offline-first» —automatizaciones locales, integraciones sin cloud— es la más resistente a interrupciones.
Nivel avanzado: estación de energía portátil (coste 300-800€)
Para autonomía real de 8-24 horas en dispositivos críticos (nevera, iluminación de emergencia, carga de móviles, router + hub): las estaciones de energía portátiles tipo EcoFlow o BLUETTI tienen capacidad suficiente para un uso doméstico de emergencia. TCC tiene análisis detallados en la categoría Energía Solar.
El protocolo que mejor aguantó: Zigbee
Zigbee es una red de malla que opera independientemente de internet y WiFi. Los sensores funcionan con pilas durante años. El coordinador consume muy poco. Si el hub tiene alimentación de emergencia, la red Zigbee sigue enviando datos y ejecutando automatizaciones locales sin depender de ningún servidor externo.
Esto no es publicidad de Zigbee: es el resultado práctico de que sea un protocolo diseñado para funcionar offline. Matter/Thread tiene el mismo potencial en teoría, pero en la práctica muchas implementaciones actuales siguen requiriendo cloud para ciertas funciones.
Lo que no tiene sentido hacer después del 28A
Algunos usuarios reaccionaron al apagón comprando más dispositivos «smart» como respuesta. No tiene mucho sentido si la dependencia de nube y WiFi no cambia. Un enchufe Tapo adicional no ayuda si el router no tiene SAI.
El orden lógico de prioridad post-28A: primero SAI para router y hub, después evaluar qué dispositivos tienen modo local real, después optimizar la arquitectura de automatizaciones para que sean locales.
Una lectura honesta del hogar inteligente en emergencias
El 28A no fue un escenario catastrófico: duró 10 horas y la infraestructura básica (agua, gas, comunicaciones de emergencia) no colapsó. Para un apagón de esa duración, el hogar inteligente es un problema de comodidad, no de supervivencia.
Lo que el apagón sí demostró es que la dependencia de cloud es invisible hasta que falla. Un sistema domótico bien diseñado debería funcionar razonablemente bien sin internet durante horas o días. Eso no requiere grandes inversiones: requiere elegir dispositivos con modo local real y dar corriente de emergencia a los componentes críticos.