Consumo fantasma en el hogar: qué dispositivos cuestan más de lo que parecen

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Por el equipo TCC · Actualizado mayo 2026 · Cómo analizamos

El consumo fantasma —electricidad que usan los aparatos cuando están aparentemente apagados— cuesta al hogar medio español entre 80 y 120 euros al año. No es un dato alarmista: es una estimación conservadora basada en los perfiles de consumo de dispositivos domésticos habituales cruzados con el precio del kWh en tarifa PVPC. El problema no es que exista este consumo. El problema es que casi nadie sabe cuánto consume cada aparato concreto en su casa, y las estimaciones genéricas no sirven para tomar decisiones reales.

Este artículo documenta qué dispositivos generan más consumo fantasma en hogares españoles, con cifras medidas —no estimadas— y las herramientas más sencillas para identificarlo en tu instalación concreta.

Qué es el consumo fantasma y por qué importa ahora

El consumo fantasma, también llamado standby power o consumo en reposo, es la electricidad que un aparato consume sin realizar su función principal: el televisor esperando el mando, el cargador enchufado sin móvil, el router de un operador que nunca se apaga. En España, con el precio del kWh en tarifa PVPC oscilando entre 0,12 y 0,28 € según la hora y la época del año, y con muchos hogares acogidos a tarifas con discriminación horaria, el impacto económico del consumo fantasma varía mucho según cuándo se produce ese consumo.

Un aparato que consume 5 W de forma continua gasta 43,8 kWh al año. Al precio medio PVPC de 2025 (aproximadamente 0,16 €/kWh sin impuestos), eso son unos 7 € anuales. Parece poco. Pero la mayoría de hogares tiene entre 20 y 35 aparatos con consumo fantasma activo simultáneamente. La suma importa.

Los dispositivos que más consumen sin que lo sepas

Televisores: el campeón ignorado

Un televisor moderno de 55 pulgadas consume en standby entre 0,3 y 1,5 W dependiendo del modelo y del modo de reposo configurado. El problema no es el standby sino el «quick start» o arranque rápido que mantienen muchos televisores actuales: en ese modo, el consumo real está entre 12 y 25 W de forma permanente, porque el procesador y la RAM no se apagan del todo. Samsung, LG y Hisense incluyen este modo activado por defecto en sus televisores inteligentes. En un televisor que «se apaga» con el mando pero tiene arranque rápido activado, el consumo anual por este concepto puede superar los 100 kWh.

Cómo desactivarlo: en la mayoría de modelos, está en Ajustes → General → Ahorro de energía o Gestión de energía → Apagado rápido. Desactivarlo aumenta el tiempo de arranque de 1-2 segundos a 8-15 segundos.

Routers y equipos del operador

El router de tu operador nunca se apaga. Consume entre 8 y 18 W de forma continua dependiendo del modelo. El HGU de Movistar consume aproximadamente 12 W; el Livebox 6 de Orange, cerca de 14 W; el Smart Router de Vodafone, entre 10 y 13 W. Sumado el ONT o el decodificador de TV, muchos hogares tienen entre 25 y 35 W consumidos de forma permanente solo en el equipo del operador.

A 0,16 €/kWh y 8.760 horas al año, 30 W constantes suponen 42 kWh y unos 6,7 € anuales. No es mucho —y apagar el router tiene costes reales en reconexión y pérdida de servicio— pero conviene tenerlo en cuenta al calcular el total del hogar.

Cargadores: mito y realidad

Los cargadores de móvil modernos sin teléfono conectado consumen muy poco: entre 0,1 y 0,3 W en la mayoría de modelos USB-C con certificación Power Delivery. El mito del «cargador que consume mucho enchufado» viene de los transformadores de los años 90, que efectivamente consumían 3-5 W sin carga. Un cargador de móvil actual enchufado 24h sin teléfono gasta menos de 1 kWh al año. No merece la pena el esfuerzo de desenchufarlo.

Donde sí hay consumo relevante: cargadores de portátil con ladrillos grandes (adaptadores de 65-140 W) que quedan enchufados sin portátil. Esos pueden consumir entre 1 y 5 W en standby, lo que sí suma a lo largo del año.

Consolas de videojuegos

La PlayStation 5 en modo reposo con descarga de contenidos activada consume entre 50 y 80 W. En modo reposo sin descarga, baja a unos 1,5 W. La diferencia es enorme y la mayoría de usuarios no sabe que tiene la descarga en segundo plano activada. Una PS5 en modo reposo con descarga activa durante 20 horas al día consume más en ese estado que un frigorífico eficiente funcionando.

La Xbox Series X tiene un comportamiento similar: el modo «Instant On» consume entre 10 y 15 W de forma permanente; el modo «Ahorro de energía» reduce eso a menos de 0,5 W. Microsoft activó Ahorro de energía como modo por defecto en 2023, pero los usuarios que configuraron la consola antes de ese cambio siguen con Instant On activo.

Electrodomésticos de cocina conectados

Los electrodomésticos inteligentes con app presentan un patrón de consumo fantasma que no está bien documentado: mantienen el módulo WiFi activo de forma permanente para recibir comandos remotos. Una lavadora WiFi como la Haier I-Pro Series con conectividad hOn activa puede consumir entre 3 y 8 W en standby —frente a los 0,5 W típicos de una lavadora convencional en reposo.

El frigorífico inteligente con cámara interna (como el Samsung Combi AI con SmartThings) consume adicionalmente entre 5 y 12 W para mantener la cámara y el procesamiento de imagen activos. Si eso te parece razonable para la funcionalidad que aporta, bien. Si la usas menos de una vez por semana como hace el 70% de los usuarios según datos de uso que Samsung reporta, es un coste permanente difícil de justificar.

Cómo medir el consumo real en tu casa

Las estimaciones son útiles pero no sustituyen la medición directa. La única forma de saber qué consume realmente tu televisor en standby, tu cargador de portátil sin portátil o tu router es medirlo con un enchufe con medidor de consumo.

Los más utilizados en instalaciones domóticas españolas son el Tapo P115 (9-15 €, medición en tiempo real vía app, compatible con Home Assistant) y el Shelly Plus Plug S (18-22 €, medición más precisa con soporte de scripts para automatizaciones basadas en consumo, API local sin dependencia cloud). Ambos miden en vatios con resolución de décimas y muestran el acumulado en kWh. Para detectar consumo fantasma, la estrategia es dejar el aparato conectado al medidor durante 24h en «standby» real y leer el acumulado.

Un dato que sorprende a casi todos: el microondas. No el consumo cuando calienta (600-1.200 W, esperado), sino el consumo permanente del reloj digital: entre 2 y 5 W constantes en la mayoría de modelos. Un microondas encendido en la pared las 8.760 horas del año solo por el reloj puede consumir más de 30 kWh anuales.

Lo que tiene sentido desenchufar y lo que no

La reducción del consumo fantasma tiene un coste real: el tiempo y la fricción de gestionar qué está enchufado. No todo merece el esfuerzo.

Merece la pena actuar sobre: televisores con quick start activado (solución: desactivarlo, no desenchufar) · consolas en modo Instant On (solución: cambiar a Ahorro de energía en ajustes) · adaptadores de portátil sin portátil durante horas (solución: enchufe inteligente con horario o desenchufar manualmente) · microondas raramente usados (desenchufar cuando no se usa activamente).

No merece la pena el esfuerzo: cargadores de móvil USB-C modernos · routers domésticos (el coste de reconexión supera el ahorro) · aparatos con standby real por debajo de 0,5 W · cualquier cosa donde el tiempo de gestión diaria supera el valor económico ahorrado.

La regla práctica: si un aparato consume más de 5 W en standby y no necesitas que esté en ese estado permanentemente, es candidato a automatización con un enchufe inteligente. Por debajo de 2 W, el retorno económico tarda años en amortizar el coste del enchufe inteligente.